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Pensada para todos: por qué la accesibilidad no es opcional

Imagina a dos personas llegando a tu web. Una está en un portátil, con ratón y una vista perfecta. La otra va en el móvil a pleno sol, con una sola mano y el tamaño de letra ampliado —o navegando con el teclado, o escuchando cómo el móvil le lee la página—. Si tu web solo funciona bien para la primera, le has dado la espalda, sin querer, a la segunda. Y hay muchas más personas del segundo tipo de las que la mayoría de negocios imagina.

La accesibilidad, en breve

La accesibilidad consiste en hacer una web que la gente pueda usar venga como venga: con el teclado en lugar del ratón, con un lector de pantalla, con la letra ampliada, con colores que necesitan un contraste real para leerse. Muchas veces se plantea como una casilla legal que marcar. Nosotros lo vemos al revés: es, sencillamente, parte de hacer bien las cosas.

En la práctica, se traduce en:

  • Contraste de color real, para que el texto se lea al sol y para el 1 de cada 12 hombres, más o menos, con algún tipo de daltonismo.
  • Acceso completo con el teclado, con un foco visible, para que nadie que no pueda usar el ratón se quede atascado.
  • Estructura y etiquetas correctas, para que un lector de pantalla entienda la página.
  • Texto que se agranda, para que alguien pueda subir el tamaño sin que la maqueta se desmorone.

Es lo correcto, y además es buen negocio

Tratar bien a cada visitante ya es razón suficiente. Pero la accesibilidad resulta ser, además, buen negocio, por motivos que se van sumando:

  • Llegas a más gente. Una web que deja fuera aunque sea a una décima parte de sus visitantes deja fuera a una décima parte de sus clientes potenciales.
  • Ayuda a tu posicionamiento. La estructura limpia de la que depende un lector de pantalla es la misma que lee un buscador: la accesibilidad y un buen SEO local tiran en la misma dirección.
  • Cada vez se da más por hecho. Las normas de accesibilidad se están convirtiendo en requisitos legales en más y más sitios; una web bien hecha hoy no tendrá que pasar mañana por un remiendo a la carrera.

Integrada, no pegada al final

Lo difícil de la accesibilidad es que añadirla a una web ya terminada es doloroso y nunca queda del todo completo. Así que no lo hacemos así. Forma parte de la base que hereda cada web y de cómo afrontamos el diseño desde la primera maqueta: pensada desde el principio, no parcheada la semana antes de publicar. El resultado es una web que sencillamente funciona, para más gente, sin que nadie tenga que pararse a pensarlo.

¿Piensas en una web así para tu negocio?

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